fbpx

Los activos alternativos son inversiones en activos reales o financieros que no sean bonos, acciones o tesorería. 

Hay dos tipologías:

–  Vehículos que invierten en activos no tradicionales, como private equity, infraestructuras o inmobiliario

– Vehículos que invierten en activos tradicionales siguiendo métodos no tradicionales, ventas al descubierto o la deuda privada. 

A la hora de construir una cartera, la diversificación es clave, ya que disminuye la volatilidad y aumenta la rentabilidad. Estos activos tienen unas características especiales que los diferencian de los tradicionales, suelen ser más líquidos.  Es decir, los private equity, infra o deuda invierten a plazos largos y con poca liquidez durante un periodo de 5 a 7 años y tienen una estructura legal algo más compleja que se traduce en una estructura fiscal que permite añadir una valor desde este ángulo. Estos vehículos permiten que haya una gran alineación de intereses con los equipos gestores dado que invierten importes relevantes de su patrimonio en los fondos que gestionan y una parte importante de su remuneración está ligada al retorno de los mismos. Asimismo, estos activos tienen poca correlación con los mercados y existe una alta dispersión de retornos entre inversores, ya que la mayoría de inversiones se hacen en el mercado privado donde existe una ineficiencia.

El conocido “private equity” es una estrategia de inversión que busca participar en compañías privadas a través de inversiones a largo plazo. Es un activo líquido que ofrece gran potencial de rentabilidad a largo plazo y aporta diversificación fuera de los mercados. Normalmente, los fondos de Capital Privados están reservados para inversores más sofisticados ya que exigen importes mínimos elevados y presentan restricciones de liquidez. En 2017, el private equity invirtió $3.1tn y en 2023 las inversiones crecerán hasta $4.9tn, lo que es igual a un crecimiento del 58%. 

La deuda privada se trata de fondos de crédito que prestan a empresas que no tienen acceso a formas de financiación comunes y con un interés más elevado. Dan una rentabilidad superior a los productos tradicionales de deuda ya que tienen una complejidad y un riego superior. Un mercado en “boom” con un crecimiento esperado del 100% en 6 años. 

Finalmente, tenemos los activos reales: inmobiliario, infraestructuras y recursos naturales. Se corresponden con bienes físicos tangibles que tienen valor por sí mismos. Por ejemplo, inmuebles, paneles solares e infraestructuras sostenibles. Estos activos aportan una mayor diversificación a una cartera ya que su correlación con activos financieros es casi nula. Tienen un crecimiento esperado brutal, especialmente los recursos naturales, como el agua, donde se anticipan crecimientos futuros del 300% en 6 años. 

Repasemos las ventajas de estos activos tan populares. Aportan diversificación a grandes patrimonios, reducen la volatilidad dada su baja correlación con los activos tradicionales y potencian la generación de rentabilidad. Contrariamente, una de las mayores desventajas es que reducen la liquidez de los inversores y eso puede generar dudas en muchos interesados a la hora de invertir.

En conclusión, los activos alternativos son muy atractivos para muchos inversores que buscan diversificar sus carteras y una rentabilidad alta con cierto riesgo. No es un producto para todos los públicos ya que los importes de entrada suelen ser más elevados de lo habitual, aunque recientemente se han ideado formas para dar entrada a inversores con importes inferiores, como la solución que ofrecemos desde Némica, donde podéis acceder a productos de private Equity directamente.

De parte del equipo de Némica Consultores, ¡suerte y éxito!

Jorge Arqué