fbpx

El arte de la venta no es simplemente cerrar una transacción, requiere de habilidad y formación

Así que si piensas que para ser un buen vendedor te basta con tener capacidades comunicativas te animo a que leas este post.

¿Quién no ha escuchado alguna vez la frase: “Tú has nacido para ser vendedor” dirigida a alguien con una gran facilidad para comunicar y con don de gentes? Todos estamos de acuerdo en que a la hora de realizar una venta este tipo de aptitudes suponen una ventaja para conectar con el cliente y hacerle ver que tu producto o servicio le genera valor. Pero la venta es mucho más que eso.

 Un profesional debe comprender la venta como un proceso de intercambio en el que ambas partes deben salir beneficiadas, por ello lo primero que necesita conocer es su mercado, su producto, su público objetivo y las necesidades de los mismos. 

Conocer las variables anteriormente citadas es imposible sin tener una formación previa en investigación de mercados o comportamiento del consumidor, ramas en las que se adquieren conocimientos que lamentablemente, no se pueden obtener al nacer. 

La regla de oro para un buen vendedor es que jamás se debe realizar la venta de un producto o servicio que el cliente no necesite. La explicación de esto es sencilla: si la venta no proporciona valor para el cliente este quedará insatisfecho, y esto es algo muy peligroso para un empresa. Un cliente insatisfecho no es solo un cliente que no repetirá, es una persona descontenta que hará llegar a sus conocidos su mal estar, hecho que empora en estos tiempos de redes sociales, donde una mala reseña u opinión es capaz de dañar de forma severa la imagen de una empresa o marca. Por lo tanto, un vendedor que realiza ventas a quién no debe es un vendedor que no conoce a su público, y perder un cliente para ganar una venta es un error que se debe permitir.

Además, un vendedor no solo debe asegurarse de finalizar la transacción, también ha de realizar un seguimiento que permita conocer el grado de satisfacción del cliente en dicha venta. Únicamente este último paso será capaz de fidelizar al cliente y construir un proceso de venta relacional que permita entablar relaciones duraderas en el largo plazo. 

Como conclusión, considero que un vendedor es el resultado de un proceso de aprendizaje gracias a una debida formación en mercados, ventas y comportamientos. Poseer ciertas habilidades sociales como el desparpajo, el ingenio, la intuición y la perspicacia suponen un plus, pero incluso estas se pueden entrenar y mejorar. Tener alguna o varias de estas habilidades siempre será positivo, que simado a tener una adecuada formación puede marcar la diferencia entre un buen vendedor, y un vendedor espléndido. 

Así que si te apasiona el mundo de las ventas y crees que has nacido para ello, te animo que te saques esa idea de la cabeza y empieces a formarte, porque un buen vendedor se hace.

De parte del equipo de trabajo de Némica Consultores, ¡suerte y éxito!

Pedro Navarrete